Visitar Cracovia

Castillo de WawelCracovia es una ciudad ideal para visitar un fin de semana y aprovechar al máximo el tiempo entrando en sus múltiples iglesias y museos, así como otros edificios de gran valor histórico. Dependiendo de los gustos de cada persona, es posible emplear ambos días en la ciudad o quizás uno para la ciudad y otro para alguna excursión a sitios cercanos como Auschwitz o las Minas de sal de Wieliczka. En nuestro caso, escribiremos sobre la visita en un día a Cracovia.

Un buen punto para comenzar podría ser la estación de Kraków Główny, lugar de partida para muchos de los visitantes de la ciudad pues está situada cerca del centro y comunica bien Cracovia con el resto del país y con países vecinos. Saliendo de la estación de tren es muy sencillo llegar al cercano parque Planty, una enorme zona ajardinada que rodea la ciudad antigua y dentro del cual se encuentran la mayoría de los monumentos de la ciudad. Llegando a la calle Szpitalna se puede ver una joya de la arquitectura más moderna de esa parte de la ciudad: el teatro Juliusz Slowacki. Salvo que tengamos entrada para una función, lo mejor es observarlo desde fuera y seguir nuestro camino hasta llegar a la parte posterior de la Basílica de Santa María, posiblemente el templo religioso más representativo de Cracovia. Caminando por su lateral llegaremos al centro neurálgico de la ciudad, la Plaza del Mercado, en cuyo centro veremos la Lonja de los Paños y la Torre del Antiguo Ayuntamiento.

Es muy aconsejable subir a la torre más alta de la Basílica de Santa María para poder observar la ciudad a vista de pájaro. Eso sí, hay que tener en cuenta que la subida se hace por el interior de la misma y no dispone de ascensor, así que hay que subir todos los escalones para llegar a la parte superior. Una vez allí, y si hemos subido en buen momento, podremos disfrutar del breve pero interesante Hejnał mariacki, un solo de trompeta con una interesante leyenda detrás. Si no nos interesa subir a esta torre, podemos elegir la Torre del Antiguo Ayuntamiento, aunque su altura es menor y las vistas no son tan espectaculares.

Una de las salidas de la plaza nos lleva a la calle Grodzka, en cuyo primer cruce, a la izquierda, podremos ver la Basílica de la Santísima Trinidad, un gran ejemplo del gótico que se hacía en el centro de Europa y que tanto se diferencia del que podemos ver en países como Francia o España. Continuando por la mencionada calle podremos ver a nuestra izquierda la iglesia de San Pedro y San Pablo, levantada entre el siglo XVI y el XVII, y que tiene como peculiaridad que los jueves se realizan demostraciones con un Péndulo de Foucault colgado a 46.5 metros de altura.

Un poco más adelante, a nuestra derecha, observaremos unos imponentes muros y edificios levantados sobre una colina bastante famosa en la ciudad: Wawel. Allí se puede pasar buena parte de la visita, pues entre esos edificios encontraremos el Castillo de Wawel y la Catedral de Wawel, además de museos de gran importancia y con mucha cantidad de salas por visitar. Junto a la orilla del río Vístula, muy cerca de la colina, se encuentra la estatua dedicada al Dragón de Cracovia, que también cuenta con una interesante leyenda a sus espaldas.

Saliendo de la colina y volviendo al recorrido anterior, llegaremos a la calle Stradomska y nos acercaremos al siguiente punto del recorrido, el barrio judío (Kazimierz). Eso nos llevará a salir del círculo del parque Planty y salir del casco histórico. Avanzando por la calle Krakowska se llega al cruce con la calle Skaleczna, por cuyas aceras se llega a la Iglesia de Santa Catalina de Alejandría y Santa Margarita, cuyo interior merece la pena ser visitado. Volviendo a la calle Krakowska y dirigiéndonos hacia el la orilla del río Vístula, se llega a otro edificio religioso bastante interesante de Cracovia, la Iglesia de los Hermanos Hospitalarios. A medida que avancemos por el bulevar Kurlandzki se llega al cruce con la calle Gazowa, y si avanzamos por ella llegaremos hasta la Basílica del Corpus Christi.

Dicha basílica se encuentra situada en la calle Świętego Wawrzyńca, y avanzando por la misma se llega al cruce con la calle Bartosza, adentrándonos así en el barrio judío (Kazimierz). Llegamos a una pequeña plaza llamada Szeroka donde podremos encontrar una de las sinagogas más interesantes de Cracovia: la sinagoga Remuh, que se puede visitar por dentro y que cuenta con un importante cementerio en la parte posterior. Y muy cerca, en la calle Miodowa, se encuentra la sinagoga Tempel, una de las pocas que aún sigue en activo dentro de la ciudad.

Ese punto podría ser bueno para dar por terminada la visita a Cracovia en un solo día, aunque es evidente que hay más museos, iglesias y sinagogas que se pueden visitar.

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