Barrio judío (Kazimierz)

Barrio judíoEl barrio judío de Cracovia, también conocido como Kazimierz, es  conocido por haber sido el centro de la comunidad hebrea de la ciudad desde el siglo XIV hasta el final de la Segunda Guerra Mundial. Se sitúa entre el casco histórico de la ciudad y el río Vístula. Originariamente, fue fundada como ciudad aparte por el rey Casimiro III de Polonia en 1335. El mencionado rey decidió que la población llevase su propio nombre (Kazimierz en idioma polaco). En 1495 los judíos que vivían en la parte occidental de Cracovia fueron expulsados para hacer espacio a la ampliación del campo de la Universidad Jagellónica y fueron obligados a trasladarse a Kazimierz. Desde entonces y en adelante Kazimierz fue dividida en dos partes: una cristiana al oeste y una hebrea al este. Finalmente la ciudad se convirtió en el principal centro espiritual y cultural de los judíos polacos. Durante siglos fue una zona llena de iglesias y sinagogas en las que los polacos cristianos y hebreos vivieron pacíficamente.

Durante la Segunda Guerra Mundial los judíos del barrio fueron trasladados por los nazis desde Kazimierz al Gueto de Cracovia, precisamente al otro lado del río Vístula. La mayor parte de la población judía fue seguidamente asesinada durante la liquidación del ghetto o pereció en los campos de exterminio a los que fueron trasladados los supervivientes. Durante casi todo el periodo comunista de Polonia, Kazimierz se convirtió en una zona de mala reputación, tachada como refugio de vagabundos o delincuentes, pero esta situación empieza a cambiar con el fin del periodo comunista. A partir de la década de 1990 debido a un proceso de gentrificación, Kazimierz se convierte en una zona de moda en la que se asientan gran cantidad de jóvenes, universitarios, artistas, así como numerosos cafés, restaurantes de comida judía y pubs que coexisten con las placas de memoria de la Shoah.

Siete sinagogas se mantienen en Kazimierz de las cuales una, la de Remuh, todavía está abierta al culto. La mayoría de las demás están abiertas a los turistas, algunas en plena renovación mientras que otras hacen las veces de salas de exposición.

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